
La
razón principal que alega el Gobierno para impulsar esta medida es que, según las previsiones de la evolución de la población, dentro de 15 o 20 años no habrá dinero para pagar las pensiones, puesto que las pensiones se pagan con el dinero de las cotizaciones de quienes están trabajando y se prevé que haya bastante más jubilados que personas trabajando. Si se prolonga dos años más la edad de jubilación, habrá menos jubilados, más gente cotizando y, en todo caso, se le recorta dos años a la esperanza de vida con derecho a cobrar la pensión.
El Gobierno quiere, además, bajar las pensiones, haciendo que, para calcular la pensión, se tenga en cuenta un mayor número de años cotizados.
Sindicatos y economistas críticos se oponen a prolongar la edad de jubilación y proponen otras medidas del siguiente tipo:
- que la prolongación de la edad de jubilación sea voluntaria e incentivada (que cobren incentivos económicos para seguir trabajando si lo desean)
- que, cuando falten fondos de
la Seguridad Social para pagar las pensiones, se obtengan de los presupuestos generales del Estado, mediante medidas como:
o Reducir gastos menos importantes (militares, por ejemplo)
o Subir los impuestos a las rentas más altas (los ricos)
o Luchar contra el fraude fiscal y la economía sumergida.
- que se facilite la creación de empleo, sobretodo para la población femenina, pues esto aumentaría las cotizaciones.